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27 de Mayo de 2020

Coronavirus: ¿hacia dónde iremos?

Al irrumpir el COVID 19, hacia el mes de marzo, fueron numerosos los analistas que reflexionaron sobre su significado para las personas y la vida colectiva.

Sin embargo, ahora que nos aproximamos al mes de junio, se cuenta con estudios y encuestas que brindan datos preliminares de la percepción y valoración de la ciudadanía de la crisis sanitaria, económica y social en curso.

En distintos puntos del mundo las crisis profundas han supuesto oportunidades para reforzar el sentido social de pertenencia a comunidades y colectivos humanos varios. En suma, crisis como la que vivimos pueden incrementar la cohesión e inclusión social. Se desprende de dichos estudios que la ciudadanía tiende a confiar en liderazgos democráticos que son creíbles, y que adoptan altos niveles de probidad, transparencia e igualitarismo. La confianza deviene en activo fundamental para forjar la anhelada unidad y sentido de comunidad nacional. Los liderazgos femeninos en Alemania o Nueva Zelanda muestran el camino. Por contra, en las antípodas se encuentra el ignorante liderazgo machista/autoritario de Trump o Bolsonaro que no hacen más que dividir a la población.

Pero las encuestas y los estudios ponen de manifiesto que las sociedades necesitan, además, visiones claras y concretas de los puertos de destino hacia donde navegar para salir de la pandemia y superar la crisis.

El mayor sentido de sociabilidad comunitaria es terreno fértil para visiones de sostenibilidad social. Así, urge combatir de verdad las desigualdades y la injusticia social atizadas por modelos económicos excluyentes. Asimismo, la transición ecológica y la lucha contra el calentamiento global deben hacerse carne en la sociedad toda. Por último, lo anterior sólo prosperará en la medida que la democracia sea profundizada y expandida con valores, prácticas e instituciones que estén a la altura de lo tiempos extraordinarios que vivimos como humanidad.

Es el momento de entender y practicar nuevas relaciones sociales que equilibren adecuadamente los intereses individuales con los colectivos y sociales.

Sin reformas y cambios profundos, la pandemia no hará más intensificar la desconfianza y la fractura entre la ciudadanía y los liderazgos existentes.

Por Iván Valenzuela

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